Frías, Burgos

Panoramica

Panorámica de la ciudad de Frías

La ciudad de Frías está situada al Norte de la provincia de Burgos. en la Comunidad Autónoma de Castilla y León. Pertenece a la comarca de Las Merindades. Tiene una superficie de 29 km² y cuenta con una población de 265 habitantes aprox. Destaca por ser la ciudad más pequeña de España.

La ciudad cuenta con un exquisito sabor medieval que debe su origen a Alfonso VIII, quien a comienzos del S.XII la erigió sobre la roca, a fin de proteger y repoblar esta linde de la Vieja Castilla. Dicha estrategia reportó a esta ciudad numerosos privilegios a sus pobladores, además de la imponente fortaleza compuesta por el Castillo, la Iglesia de San Vicente, el Puente y la Muralla, lo que facilitó la defensa de sus intereses, aumentando progresivamente su economía, hasta el punto de llegar a abastecer las necesidades de los más de 6.000 habitantes con que contaba a la entrada del S. XVI.

Plano

Plano de Frías

En la actualidad la economía de Frías dedica su actividad a los sectores primario y turístico principalmente, atraído este último por su excelente geografía y la bien conservada fortaleza, para orgullo de los fredenses.
Tanto es así, que los comercios dispuestos a lo largo de la calle del Mercado reproducen fielmente la estructura de los típicos puestos que asiduamente participaban en ferias periódicas.

PUENTE MEDIEVAL

Puente

Puente Medieval

Uno de los más valiosos monumentos de la Ciudad de Frías es su puente Medieval  sobre el río Ebro. Puede decirse que su origen fue de construcción romana y reconstruido varias veces en la Edad Media.  Es uno de los mejores ejemplares de puentes fortificados de España.

Pasa por él una calzada romana, que servía como  importante  vía de comunicación  para el comercio entre la Meseta y la costa Cantábrica.

Su construcción será consecuencia del plan de repoblación realizado por Alfonso VIII, de la fijación de un mercado semanal y otro diario y  del hecho de que se le otorgara a Frías un fuero que la nombre centro comarcal y capital del Valle de Tobalina.

En la Edad Media se le construyó una torre de planta pentagonal en su base central. Hay que tener en cuenta la gran carga económica que suponía  tener un puente como el de Frías en la Edad Media. A sus frecuentes reparos debían contribuir los que más lo utilizaban, comerciantes de la Bureba y Rioja y rebaños trashumantes. Es por ello que la torre central, fue construida posteriormente en el  SXIV, para costear los gastos del puente a través de un impuesto denominado pontazgo.

Este puente mide 143 m. de largo, 3´45 m. de ancho y consta de 9 arcos. Los centrales apuntados y los demás ligeramente rebajados. En los más antiguos, se abren aliviaderos con sus molduras a la altura de los salmeres, que además de aligerar el peso del puente, le dan armonía y belleza.

Es sabido que este puente está construido sobre tajamares de la época romana, que debido al tiempo, riadas, etc. Se derrumbaría. Su construcción asimétrica e irregular procede de la necesidad de seguir los puntos de apoyo en la roca que asomaba por el río, es todo ello el resultado de uno de los mejores ejemplares de puentes fortificados de España.

CASTILLO DE FRIAS

Castillo de Frías

Castillo de Frías

La historia del castillo se remonta a la de las primeras fortalezas del siglo X. Situado sobre una peña que domina el Valle de Tobalina, es uno de los castillos roqueros más espectaculares de Castilla, teniendo un gran valor estratégico.

Comenzaría a tener más importancia al pasar a manos del rey Alfonso VIII en 1201, que le dotó  de valor estratégico, ya que relevó al castillo de Petralata de las funciones de control del territorio.

La defensa de la Muela se completará en 1201 con la construcción de la muralla, y más adelante, en el siglo XV Pedro Fernández de Velasco emprende obras de fortificación para garantizar el dominio de Frías.

La fortaleza se sitúa sobre el extremo y en lo alto del peñón. Su dominio sobre la única entrada a la ciudad en la que confluyen las vías procedentes del Ebro y Vadillo, es aplastante. La puerta de ingreso de arco ojival y defendida por almenas y troneras, es pequeña para su mejor defensa y está precedida por un puente levadizo de madera. Ya en el interior nos encontramos con un patio de armas, antes parcialmente cubierto, ligeramente cuadrado desde el que se distribuyen  las ya desaparecidas dependencias del castillo.

Todo un adarve recorre las almenas hasta ir a parar al último reducto de defensa del castillo, la torre del homenaje que es independiente al resto del edificio. Majestuosa y siempre alerta, en su interior se halla una estancia abovedada e iluminada por una ventana enrejada con arco propio de la última etapa del gótico, y sobre la sala, la terraza almenada desde donde se contempla una indescriptible panorámica.

Esta torre es el último reducto de las defensas de la ciudad. La parte inferior de la Torre puede ser la más antigua de la totalidad del castillo, mientras que la superior se remonta a la segunda mitad del siglo XV.

En la torre sur del flanco de acceso, se encuentra un reloj que ha estado presente en la vida de Frías durante varios siglos, marcando el ritmo de la existencia de sus habitantes. Sin poder precisar exactamente la fecha de su construcción, sí se puede asegurar que es bastante antiguo, pudiéndose remontar al siglo XVI o XVII.

El carácter defensivo de esta construcción, comenzada en el siglo XII y modificada en los sucesivos, se aprecia en todo su conjunto.

El frente de Acceso es el único sector susceptible de recibir un ataque directo, por no hallarse al borde de un pronunciado desnivel. En la segunda mitad del siglo XV se adapta al uso de la artillería, con la apertura de cañoneras y troneras. La defensa se organiza en diferentes niveles. El primer obstáculo al invasor lo constituye el foso, que impide el paso al recinto fortificado una vez levantado el puente levadizo. La antepuerta protege el segundo acceso, desenfilado y cobijado bajo la torre-puerta.

Acceso al Recinto Interior: Esta forma de acceso en recodo se extiende en los reinos cristianos durante la Reconquista, tomando modelos observados en fortalezas musulmanas. Hay que atravesar el puente levadizo, a continuación por debajo de la torre-puerta, que presenta una buhedera en la vertical para arrojar proyectiles. La puerta se refuerza con un alamud, junto con el rastrillo. En torno al amplio patio de armas quedan restos de sus antiguas dependencias como graneros, bodegas o estancias de servicios.

Zona Residencial: Las dependencias residenciales se sitúan en el lado sur, protegidas de los vientos del norte. Se conservan los ajimeces decorados con capiteles románicos, de finales del siglo XII y primeros del XIII. Por los restos que quedan en la actualidad se puede decir que existían dos dependencias abovedadas. En los capiteles aparecen caballeros y otras figuras mitológicas.

Ciudad y castillo se encontraban rodeados de la muralla “de la Muela”, construida en el siglo XIII con tres puertas de acceso: la de Medina, la del Postigo y la de la Cadena o de la Villa.

LAS CASAS COLGADAS

Casas colgadas Frías

Casas colgadas Frías

 

Las casas, de toba y madera, han aprovechado el reducido espacio que le brinda “La Muela”, gran roca sobre la que se asienta la parte alta de la Ciudad, de tal manera que están construidas en los mismos extremos de la roca, pareciendo que forman parte del precipicio.

Es el ejemplo de un urbanismo y una arquitectura que se adapta al escaso terreno con el que cuenta la parte alta de Frías, lo que obliga a desarrollar la casa tanto hacia arriba como hacia abajo, excavando en la roca de toba, superando el número habitual de dos plantas.

 

 IGLESIA DE SAN VICENTE MÁRTIR

Iglesia Frías

Iglesia de San Vicente Mártir

 

La iglesia de San Vicente Mártir se erigió como una Iglesia de estilo románico antiguo, aunque del mismo se mantiene escasamente algunos pilares.

Se trata de un edificio sencillo de tres naves, apoyado en el pronunciado acantilado del extremo oriental de la gran roca que sostiene la ciudad denominada “la Muela”. Se encuentra simétrica al Castillo del que sirvió como complemento defensivo.

En el lateral derecho de la fachada se  aprecian los restos de un antiguo pórtico plateresco de principios del XVI que se soportaba mediante un conjunto de arcos de los que hoy queda en pie uno y restos de otro en el lado opuesto, y que se hundió  en 1836.  Tal y como dictaba el fuero, este pórtico servía como lugar de celebración de los juicios y concejos de la Ciudad.

Actualmente la Iglesia se caracteriza por una combinación de estilos muy diversos, de la que sobresale el barroco. La renovación con mayor impacto estético  tuvo lugar a primeros del siglo XX, realizada por un arquitecto burgalés, de nombre J. Calleja. Esta renovación fue parcialmente satisfecha con el dinero resultante de la venta de la portada románica  que en la actualidad se encuentra en el Museo de Claustros de Nueva York y tuvo que realizarse a causa de la caída de la torre almenada románica acaecida en 1904.

Fuente y Fotografías : Ayuntamiento de Frias.