Mirador del Río

 

Exterior Mirador del Río

 

 

El Mirador del Río representa una las creaciones arquitectónicas más características de César Manrique. Se encuentra situado en lo alto del Risco de Famara, a 474 metros de altitud, en la zona más septentrional de la isla. Desde aquí podemos contemplar una de las vistas panorámicas más espectaculares de Lanzarote: el Parque Natural del Archipiélago Chinijo y el Risco de Famara.

El acceso al Mirador del Río está precedido de una escultura de Manrique que simboliza a todo el conjunto, como ocurre con otros Centros de Arte, Cultura y Turismo. Una de las aportaciones arquitectónicas más hábiles del artista se da en la fachada pétrea. Un semicírculo integrado en la montaña que asciende a través de varios niveles y que cuenta con la textura de la piedra como nota de color más expresiva. La estructura ideada dirige la mirada al cercano Volcán de la Corona, al mismo tiempo que guarda una relación muy estrecha con el paisaje insular ya que se asemeja visualmente a los tradicionales bancales de la agricultura local.

 

Mirador-

 

El acceso al recinto tiene un tratamiento casi escultórico y está coronado por un óculo que actúa como punto de fuga. Seguidamente se pasa a un pasillo decorado con elementos alusivos a la cerámica aborigen que también sirve para entretener la atención del visitante y aumentar de esta manera el efecto sorpresa que se produce al llegar al cuerpo central. En este espacio, formado por dos estructuras elípticas gemelas, la vista se dirige irremediablemente a la espectacular panorámica de las faldas del Risco de Famara y el Archipiélago Chinijo, compuesto por las islas de La Graciosa, Montaña Clara, Alegranza y Roque del Este. Junto a los ventanales se hallan dos grandes esculturas de Manrique y otros detalles decorativos muy propios del artista. Desde un lateral se pasa a la terraza exterior, donde se puede observar libremente el paisaje. De la zona central se asciende por medio de una escalera helicoidal hacia la tienda del recinto y encima nos encontramos con la terraza superior, coronada por un lucernario que integra afinadamente la piedra y el cristal.

 

Mirador

 

Partiendo de la ecléctica sensibilidad artística de Manrique, el Mirador del Río depara unas formas fluidas y orgánicas que interactúan y se funden con el territorio insular. Esta suerte de arquitectura sensitiva y evocadora también lleva a la reflexión serena sobre la relación entre el ser humano y la naturaleza. La obra pública del artista no sólo desvela la riqueza de sus concepciones e influencias estéticas sino que también conlleva una carga ideológica de conservación medioambiental que será fundamental en la postura vital de César Manrique.

Fuente: Fundación César Manrique y Turismo de Lanzarote.

Fotos: Fundación César Manrique y Turismo de Lanzarote.