La Europa desconocida, Bulgaria

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Sofía- Bulgaria

En un pequeño rincón de Europa, queda acurrucado un país totalmente desconocido por descubrir. En la parte sureste de la península Balcánica, entre el Danubio, el mar Negro y unas cadenas de montaña majestuosas, yace la patria del alfabeto cirílico que les sorprenderá por su diversidad geográfica, por la densidad de sus hallazgos históricos y por la hospitalidad de su gente local.

Si todavía no han adivinado de qué país se trata, lo desenmascaramos en seguida: ¡es la pequeña y acogedora Bulgaria!

El mar Negro

El mar Negro

A pesar de estar situada sobre uno de los cruces de carreteras más animados desde hace siglos, Bulgaria es uno de los pocos países del continente para los que la invitación a descubrirlos no se ha transformado en un cliché.

Es más, a pesar de su superficie igual a una quinta parte de España, tiene mucho que enseñar al viajero que ha osado planear una estancia allí. El relieve del país es muy variado incluyendo llanuras, valles, colinas, montañas altas y costa marítima que ofrecen múltiples posibilidades tanto para el turismo de ocio como para el turismo activo.

Tesoros tracios (2)

Tesoros tracios

El potencial cultural de Bulgaria también es sorprendente: por estas tierras han sido descubiertos rastros de los pueblos ancestrales de Europa, huellas esplendidas del neolítico, el oro elaborado más antiguo del mundo. Es allí donde 2 milenios a. C. florece la civilización de los tracios y donde otros pueblos – los antiguos griegos, los romanos, los celtas, los eslavos, los antiguos búlgaros, los bizantinos, los turcos otomanos – dejan sus vestigios históricos y espirituales mixturados con las influencias del Imperio ruso y el Bloque comunista hasta la caída del Muro de Berlín.

Comida bulgara

Comida búlgara

El patrimonio que merece la pena ser visto no se restringe a lo material;  el país consta de unas tradiciones y folklore conservados a lo largo de los siglos, desde las épocas paganas hasta la actualidad, entre las cuales destacan las danzas sobre brasas, los cánticos polífonos y la música de tiempo irregular. Si hasta ahora no ha quedado seducido por la idea de viajar a Bulgaria, tiene que saborear alguno de los platos de la cocina búlgara: un cóctel de carnes jugosas, verduras sin fin, yogur auténtico, quesos sabrosos, frutas exquisitas, pastelería oriental y muchos otros.  No debe partir sin haber tomado por lo menos una copa de vino, la tradición vinícola siendo  una práctica heredada por los tracios 2 milenios a.C.

Después de haberle alimentado la curiosidad, falta por revelar concretamente algunos de los temas y sitios que merecen la pena viajar a Bulgaria:

Festival de las rosas

El valle de las rosas y de los reyes tracios representa el conjunto de varios valles pequeños, cerrados entre las cadenas montañosas de los Balcanes y Sredna gora, donde desde hace 5 siglos se está cultivando la rosa oleaginosa  - base de muchos productos cosméticos – que no solo les da el aroma, sino que los hace más perdurables. Debajo de la tierra fértil, totalmente coloreada de rosa en mayo y junio, quedan escondidos múltiples templos religiosos y túmulos de antaño, testimonios de la civilización antigua de los tracios. Construcciones inexplicables, frescos coloreados de alto valor artístico e innumerables tesoros en plata y oro le dejarán perplejo. La mejor época para visitar esta parte del país son los meses de primavera – mayo y junio – cuando florecen los rosales y cuando se celebran los festivales de la rosa en todas las ciudades grandes de los valles. Las tumbas tracias están abiertas a lo largo de todo el año, por lo tanto, si son ellas las que más le interesan, el viaje se podría efectuar en cualquier momento.

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Monasterio de Rila

Los sitios patrimonios culturales de la humanidad en la lista de UNESCO en Bulgaria son 7 y cada uno de ellos brilla con su peculiar encanto. El pintor de los frescos de la Iglesia de Boyana era un verdadero precursor del Renacimiento que ha firmado sus pinturas espléndidas. El monasterio de Rila – frecuentemente llamado “la joya de Bulgaria”- es un centro espiritual ininterrumpido a lo largo de los últimos 11 siglos que le encantará con su posición y peculiaridad artística.

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Fortaleza de Asen- Asenovgrad

Las iglesias rupestres de Ivánovo cerca de la ciudad de Ruse demuestran el movimiento religioso de los ermitaños de los siglos XIII y XIV en un ambiente natural excepcional entrecortado dramáticamente por varios ríos encorvados. La tumba tracia de Kazanlak descubre el alto valor artístico de la pintura de frescos tracia a la vez con detalles interesantes sobre sus ritos funerarios. La tumba de Sveshtari sigue el espíritu de la cultura helenística, pero refractada a través de los prismas y creencias de los getas (tribu tracia). El Jinete de Madara representa un bajo relieve único en Europa por su género, escavado a una altura de 23 m en la Edad Media.

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Nessebar

La ciudad costera de Nesebar – reserva arquitectónica e histórica – tampoco le dejará indiferente con sus múltiples iglesias medievales. Hay también dos patrimonios de la humanidad no materiales que están protegidos por la UNESCO: los bailes sobre brasas de los “nestinari” que se celebran en la montaña Strandzha – cerca de la costa del mar – el 3 de junio y los cantos polífonos de las mujeres de Bistritsa (“Bistrishkite babi”) guardando su peculiaridad desde antes de Cristo.

Devetashka

Cueva Devetàshka

El Danubio y su llanura es un destino turístico poco explotado que compagina de manera atractiva lo natural con lo cultural: las pequeñas islas inhabitadas y salvajes del río contrastan con la vida cultural de las ciudades de arquitectura influenciada por Europa.

Son numerables los restos rumanos por las orillas del Danubio que jugaba el papel de frontera norte del Imperio rumano oriental. Allí es donde se encuentran tres de las capitales medievales de Bulgaria y donde el movimiento medieval de los ermitaños tuvo más repercusión llegando a su auge con la construcción de los complejos monásticos rupestres.

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La cara natural de la región tampoco es para subestimar: los afluentes del Danubio crean unos desfiladeros de formas estrafalarias; la llanura limita con la cueva Magura, famosa por sus pinturas paleolíticas y formaciones naturales, y las rocas de Belogradchik que por poco entraban en la lista de Las Nuevas maravillas del mundo, así como con la costa marítima que en su parte norte encanta con su paisaje rocoso y pequeñas playas de arena fina.

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Rocas de Belogradchik

Las montañas de Bulgaria corresponderán a su deseo de escapar de la civilización, encontrar la naturaleza virgen y los paisajes infinitos y gozar de la tranquilidad. Mientras el PN Rila, con su pico Musala (2925 m), el más alto de toda la península – y el PN Pirin le ofrecerán unos parajes de tipo alpino, el PN de los Balcanes junto con los Rodopes le encantarán con la suavidad de sus formas, sus formaciones rocosas y cascadas numerosas. Añadiendo Vítosha, cuyo pico más alto (Cherni vraj, 2290 m) está a solo 17 km del centro de la capital – los 5 macizos en invierno proporcionan condiciones favorables para esquiar, tanto por pistas, como hacer travesías y esquí de fondo. El país tiene 32 montañas más pequeñas que amplían la lista de actividades que podrán ejercer.

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Catedral de Alejandro Nevski de Sofía

Una razón más para viajar que jamás saldrá de moda son las ciudades cosmopolitas que acumulan en sí y al mismo tiempo representan todas las capas históricas de las aglomeraciones desde su surgimiento. Por eso es más que recomendable que visitéis Sofia y Plovdiv, unas de las ciudades más antiguas de toda Europa.

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Teatro romano de Plovdiv

Veliko Turnovo – la capital anterior del país, Varna “la capital marítima”, Burgás, Stara Zagora, Vidin, Ruse y muchas otras que reúnen en sí el esplendor de varios milenios y varias civilizaciones grandes.

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Si decide realizar un viaje a Bulgaria, le falta solo coger unos días de vacaciones y planificar su estancia allí. No debe olvidar que Bulgaria es miembro de la UE desde 2007, por lo tanto no hace falta tener un pasaporte para entrar en el país, pero siempre está bien llevarlo por si acaso. El país todavía no ha entrado en el euro, siendo la moneda local el lev/leva que equivale a 0.51129 €  y 1 € = 1,95583 leva.

Es fácil encontrar buen alojamiento, lo hay de todo tipos: desde el hotel de 5* hasta las hospitalarias casas rurales y los hostales; estaría bien reservar una habitación de antemano, especialmente si planifica viajar en julio y agosto.

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Lakatnik

El transporte público es barato pero la infraestructura no se extiende hasta todas partes del país, así que tiene que tener cuidado y estudiar bien las rutas o simplemente alquilarse un coche u organizarse unos traslados privados. Si va a conducir, no debe dejar cundir el pánico a causa de los carteles que van todos en cirílico porque las grandes ciudades están indicadas también con letras latinas. Estaría bien aprender algo del alfabeto cirílico antes de salir de España para no quedar malamente sorprendido (y totalmente perdido) a la hora de llagar en Bulgaría. Y, ¡ojo!, porque muchas letras son las mismas, pero se pronuncian de una manera totalmente diferente.

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Formaciones rocosas en la provincia de Varna

Tenga cuidado también a la hora de hacer señales con la cabeza: allí agitar la cabeza verticalmente significa “no” y horizontalmente que “sí”. El último consejo – y quizás el más importante – que le damos es que no se corte, que supere la barrera lingüística y que intente comunicar con la gente local que suele ser majísima a pesar de la cara seria que lleva.

Texto de Tanya Daskalova para Turisbox.