Museo de La Rioja, Logroño

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El Museo de La Rioja está instalado en un palacio construido a mediados del S. XVIII por D. Pedro Ruiz de la Porta, conocido como Palacio de Espartero, porque en él vivió el General tras su matrimonio con Jacinta Martínez Sicilia y después de su retirada definitiva de la política en 1856.

En 1971 se inauguró el Museo para conservar las colecciones procedentes de la antigua Comisión Provincial de Monumentos, de las excavaciones arqueológicas y de la recuperación de la cultura tradicional. El continuo crecimiento de sus colecciones exigió la ampliación del mismo con el nuevo edificio de 2003 diseñado por José Miguel León.

COLECCIONES

PREHISTORIA

El recorrido del Museo se inicia con los tiempos más remotos de los cazadores y recolectores paleolíticos del Valle del Cárdenas. Le sigue la revolución neolítica con la primera la primera cerámica de Cueva Lóbrega (Torrecilla en Cameros), y las primeras construcciones de uso funerario, los dólmenes cameranos de Viguera, Nalda, Almarza y Trevijano. Y concluye finalmente con el uso de los metales, desde el aprovechamiento del oro y cobre del Calcolítico de La Atalayuela (Agoncillo), Cueva Lóbrega y los dólmenes, hasta la fundición del bronce de El Tragaluz (Pinillos), Peña Miel (Pradillo), Majada Londeras (Tobía) y Cueva de los Lagos (Aguilar de Río Alhama), y el descubrimiento del hierro de Partelapeña (El Redal), Cerro Sorbán (Calahorra), y Santa Ana (Entrena), y los avances culturales y tecnológicos asociados a ellos.

LA CULTURA PRERROMANA

En el S. V a.C. se manifiesta en La Rioja un cambio cultural muy significativo por influencias venidas del área ibérica, basadas en el uso del hierro como material para toda clase de herramientas, la introducción del torno de alfarero y la rueda. Estos avances tecnológicos mejoraron la agricultura y la ganadería, y produjeron una cerámica de extraordinaria calidad. La arqueología ha documentado ampliamente su vida cotidiana y su organización en los yacimientos de Contrebia Leucade (Aguilar de Río Alhama), Cerro de San Miguel (Arnedo) y Libia (Herramélluri). Sin embargo su mundo espiritual sólo lo conocemos por las estelas de Hormilleja y algunos restos de carácter ritual.

LA ROMANIZACION DE LA RIOJA

Tras las guerras de conquista de la Celtiberia y las primeras fundaciones en el Valle del Ebro, La Rioja estaba plenamente romanizada en el S. I. a. C. con la lengua y escritura latina, la asimilación de creencias, y finalmente el disfrute pleno del Derecho Romano.

El nivel de vida se manifiesta con nuevos gustos y nuevos materiales al servicio de las necesidades públicas y privadas, de gran variedad y perfección técnica, documentados sobre todo en Libia (Herramélluri), Varea y Calahorra. Vivían de la agricultura y la ganadería, y de determinados oficios para cubrir las necesidades de bienes de consumo de la población. Entre ellos alcanzó verdadera condición de industria la fabricación de vajilla de terra sigillata de Tritium Magallum, Tricio, que llenó con sus productos las mesas del Imperio en zonas tan alejadas como Germania y Britania.

LA EDAD MEDIA

La Edad Media es un largo periodo que comienza con la Monarquía visigoda en el siglo V, la posterior conquista islámica en el VIII, y la paulatina reconquista de la unidad perdida hasta los Reyes Católicos.

La reconquista de La Rioja tiene lugar en el siglo X gracias a la coalición de astur-leoneses y navarros. A partir de esa época se establece en sus tierras el Camino de Santiago que introduce un nuevo estilo europeo: el Románico de los siglos XI y XII. En el Museo está representado por el Cristo de San Millán de la Cogolla, los restos del Hospital de San Juan de Acre en Navarrete, y por los objetos de la vida cotidiana.

El siglo XIII ve resurgir la vida urbana que muestra su personalidad con un nuevo estilo, el Gótico. La pieza fundamental de este momento en la colección del Museo son las Tablas de San Millán, y cierra el ciclo la influencia flamenca derivada del comercio de la lana, con piezas importadas como la gran Sarga de Santa Ana del Monasterio de La Estrella en San Asensio, o el Retablo de Torremuña con pinturas hispano-flamencas. 

EL RENACIMIENTO

El siglo XVI es un periodo de cambios ideológicos y culturales que tiene su manifestación en un estilo adoptado de Italia, a lo romano, donde se estaba construyendo el Vaticano.

En La Rioja se renueva el urbanismo, se construyen palacios, se hacen iglesias nuevas, y se equipan las recién terminadas góticas con grandes retablos de estructura arquitectónica.

Se intensifica el comercio con Flandes para objetos de carácter mobiliar. Aparecen cuadrillas de canteros cántabros y vascos para las nuevas construcciones y se establecen talleres de escultores y pintores venidos de otros puntos de España y Europa.

El Museo cuenta con una rica colección de pinturas de Andrés de Melgar y Juan Fernández Navarrete el Mudo procedentes del Monasterio de La Estrella, y de El Greco de Nalda. Pero sobre todo de esculturas, en imágenes exentas y en conjuntos de retablos, como los de Oteruelo de Antonio de Zárraga, el de Galbárruli de Pedro de Angulo y el de La Estrella de Pedro de Arbulo.

EL BARROCO

El cambio al nuevo estilo Barroco se produce en La Rioja por la presencia de altos funcionarios en la Corte y en otros lugares de la Administración del Imperio que envían piezas de arte a sus lugares de nacimiento, sobre todo pinturas de las escuelas madrileña, castellana y andaluza. Así, se encuentran obras, originales o copias, de Francisco Ribera, Alonso del Arco o Alonso Cano.

También la amplia difusión de grabados y objetos de pequeño formato a través del comercio con Flandes se manifiesta en La Rioja en forma de copias de Rubens o pintura en cobre como la serie de Guillermo Forchondt del Convento de la Trinidad de Logroño. A ellos hay que añadir los envíos de los riojanos establecidos en las Indias, de piezas de plata, sedas y marfiles filipinos, como los del Convento de San Francisco de Calahorra.

EL SIGLO XIX Y SUS CAMBIOS

Las ideas modernizadoras de los ilustrados del siglo XVIII cristalizan finalmente en el XIX con el Constitucionalismo moderno, un único Código Civil, una fiscalidad única, y un único sistema de cuenta, el Sistema Métrico Decimal que unifica pesas y medidas y establece la peseta como moneda única.

En La Rioja estos cambios se producen sobre una sociedad de base agraria que ve nacer en las ciudades una nueva clase vinculada a la industrialización de los productos agrícolas: el vino con la introducción del método bordelés en La Rioja Alta y la industria conservera en La Rioja Baja.

Pero al mismo tiempo, en el campo se mantiene una sociedad apegada a sus costumbres, con sistemas tradicionales en agricultura y ganadería, y manufacturas artesanales para cubrir sus necesidades, que están ampliamente documentados en las colecciones del Museo de La Rioja.

LA PINTURA DEL SIGLO XIX Y EL COMIENZO DEL SIGLO XX

Los cambios políticos, sociales y económicos del siglo XIX se manifiestan en la creación artística y en 1856 se instituyen las Exposiciones Nacionales de Bellas Artes cuyas obras compra el Estado para dotar de arte contemporáneo a los nacientes Museos Provinciales. Entre 1902 y 1922 llegan a Logroño seis lotes de pinturas de retratos, temas religiosos, de historia, costumbristas, de crítica social y paisaje.

Vienen a llenar el vacío que desde mediados del siglo XIX se acusa en La Rioja con una notable falta de actividad creativa. Las pocas figuras que destacan tienen que buscar fuera, sobre todo en Madrid, la formación y el trabajo, y el Museo cuenta con obras de Epifanio Barruso y Manuel Crespo, Daniel González y Gerardo Sacristán.

HORARIO

El horario del Museo de La Rioja es de 10:00 a 14:00 horas, por la mañana, y de 16:00 a 21:00 horas por la tarde de martes a sábado y de 10:00 a 14:00 horas, los domingos y festivos. Entrada gratuita

Fuente y fotografía: Museo de La Rioja

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